sábado, 26 de febrero de 2011

tragos peruanos

fue mi mejor domingo en mucho tiempo, y estaba terminando felizmente tarde. me subo al ochenta, son mas de las doce, y viene lleno. me acomodo como puedo, al fondo. la gente me recibe con una afectuosa cara de culo.

despues de un rato, caen tres peruanos, birra en mano. los reciben igual que a mi. esto me lleva a la siguente reflexion ...]/digresion: cualquiera que se acomoda en cualquier lado genera un extravagante sentido de la pertenencia y de la propiedad. incluso en un bondi. incluso en un bondi lleno, en donde nada mas hay para repartirse lugares de los cuales agarrarse y, rara vez, un asiento.

los peruanos se me acercan, agitados por el movimiento zamba del bondi y tambien por su propia curda. me ofrecen de su birra. la gente comenta, yo acepto encantado. me cuentan que van para nosedonde, que me suena mucho mas a cabaret que a boliche, que estan hace ocho años. me cuentan que el ron peruano es una locura, que es para "darle a cualquier minita que le quieras dar". celebro la sutileza y me termino la birra. comentan, con fervor patrioticom que el pisco es peruano, y no chileno, peruano peruano.

se bajan en la siguiente, pero yo llego a anotar estos dos tragos peruanos, que tiraron al pasar y que, espero, sepamos disfrutar:

pisco sauer:
una medida de pisco, una medida de limon, un apenitas de leche, hielo: licuadora

el sutil:
ron pampero (se consigue cerca de cordoba y salguero), 1/3
jugo de naranja recien exprimido, 2/3
hielo

martes, 22 de febrero de 2011

Selecciones

Selección de los fail:

01. Irigoytia
02. Manrique
03. Insúa
04. Lombardi
05. Ahumada
06. Cahais
07. Livio Prieto
08. Marinelli
09. Calandria
10. Depetris
11. Vitti

lunes, 21 de febrero de 2011

trastorno de bipolaridad millones de comprimidos

Cualquier ciudad es dos ciudades a la vez. Globalización significa, por estas tierras, crecer a tasas chinas para ser -casi- tan desigual como Africa. En ese abismo abierto a cada instante se construye el Otro, el negro de mierda que roba mata huye vuelve a matar -y ya basta, hemos esperado lo suficiente: debe morir-, un rostro bien conocido de la llamada inseguridad. Un culpable fácil, barato, la excusa para tantas cosas. Supongo que el tiempo vuela: no deben pensar demasiado las excusas. Otro edicto policial: nadie debe pensar demasiado, ni escupir en la vía pública. Tinelli va a volver a la tv.


En la periferia pululan las formas de encierro: las cárceles de ezeiza y marcos paz, los countries en pilar, alguna fábrica anacrónica en lanús, avellaneda blues. Y si, todos bajo libertad condicional salimos, entramos y salimos. Son dos tipos de acceso hacia el centro: por un lado, el tren sarmiento se hermana con el puente de la noria; por el otro, la ex línea mitre reproduce las confortables condiciones de la autopista acceso norte.


En el centro del centro: el microcentro. Esa confesión de fin de semana en donde el centro está vacío y no tiene razón de ser, en donde maravilla por su ausencia de sentido y adquiere la belleza de unas ruinas que son ruinas hace apenas unas horas. Ir a un cine de Lavalle un domingo, cuando el centro se niega a sí mismo y no le queda más que admitir que sólo existe para los negocios, para las finanzas. Iba con mi ex al cine Monumental, después a comer; ese centro era para mi la alegría.


Cada barrio pone en juego su centro/periferia. No hay, por ejemplo, esquina de Buenos Aires que no tenga sus unitarios, sus federales. Muerte, halo salvaje unitario que puede sentirse en el aliento de un rugbier ebrio, a la salida de un pub irlandés, en recoleta, en el Bajo altura Marcelo Té, rodeado de tantos tan tan idénticos a él; y a lo mejor ésta noche sí, nos animamos y calcinamos a patadas a un vago, porque hay que matarlos a todos. Al parecer, el matadero nos dejó marcados, y esas huellas transitan la ciudad. En su insomnio, los taxistas duermen con radio 10 encendida, a todo lo que da.


Salimos -plena noche- a sacar fotos, con esa extraña forma de acompañarse que tienen los que sacan fotos, casi siempre en silencio. Llegamos por fin a las laterales, margen de la avenida, en dónde el ritmo lo marcan nuestros pasos, y poco más. Nos detenemos, otra vez. Encontramos un nítido fuera de foco.

Un auto pone quinta en autopista, esquiva dos tres cien autos, pura velocidad. Desde hace un tiempo, el tiempo es eso: rápidez, instantaneidad, simultaneidad, tenés un mail y ¿t llego el msjito que t mand?. En ese torrentoso contexto sacar fotos se transforma en un gesto subversivo, se vuelve una pequeña alquimia que transmuta lo líquido en sólido. Todo lo sólido se desvanece en el aire, y sin embargo es posible algún click.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Micropedacitos de papel picado: carnaval!


la murga avanza a ritmo lunar, por el corazón del barrio. respiro un oscuro sudor de fiesta y el fulgor parece condensarse en los pasos de aquel cuerpo que salta, se agita, baila por bailar y no quiere decir nada en concreto. en su movimiento no hay escritura, es puro pleno placer. un segundo en la patria de la felicidad: un pulqui sobrevuela lugano. el humo de las parrillas se arremolina, firuleteado por el viento.

esa noche fue un puzzle de piezas infinitas. fueron las putas de constitución, tan toulouse lautrec; fueron el encuentro en aquella plazita en el bar el telo y desencuentro; fue la soledad de aquel boliche repleto de gente, y un desborde de felicidad en el centro vacío.

estos apuntes garrapateados: con la mirada de un espía alienígena intentan atrapar lo fugaz perpetuo. es un gesto inútil e infantil, cazar mariposas en bagdad: el punto g de una pequeña belleza destructora.

supongamos: la ciudad a veces como un enorme supermercado, más o menos chino; o como un shopping a cielo abierto; o como la salada - en el riachuelo la ciudad narcisa encuentra su podrido reflejo-. entonces, a la noche, qué pasa? cierran los locales, pululan góndolas abandonadas, y los que las recorren nocturnos son todos en cierto modo delincuentes, y se amparan bajo el hermoso halo de la sospecha.

miércoles, 9 de febrero de 2011

ESTALLÓ EL VERANO.



Hoy pasó algo que nos inunda de felicidad. Hemos comprado una pelopincho. Acá el Word no me toma la palabra “pelopincho”, le pone ese subrayado colorado, como si se tratara de un error ¡No señor! No es ningún error. Es una pileta de dos metros por uno cuarenta, un colchón de dos plazas de agua que es como un trampolín que nos sumerge en la infancia. Lástima que esa imagen cristalina se diluya automáticamente al encontrarnos dentro de la pile en pelotas, con un escabio y fumando porro a las tres de la mañana. Ideal para cuando el plan es irse a dormir bien distendido. En cualquier caso, que nadie me venga con que mi pileta no existe, la estoy viendo.


Pelopincho, lo mismo que chinchulín, palangana y chancleta es una de las tantas palabras con significante gracioso. No sé ustedes, pero yo me divierto mucho pensando en el origen remoto o no tanto de algunas palabras. En este caso, no me gusta tanto imaginar que el término “pelopincho” se refiere directamente a la fragilidad de estas rebosantes piletitas. Rompe, cuelga, pincha, paga, es posible que hasta el más fino roce de un cabello sea fatal para nuestro pequeño jacuzzi de lona.


Esperemos que no, que el maltratado suelo de nuestro antiguo patio no nos liquide las ilusiones.

domingo, 6 de febrero de 2011

F! Empieza la Dieta

"F" Empieza la Dieta from Velcro on Vimeo.


Oh! Otro documental hecho en un rato de ocio solo porque, fractura de dedo mediante, no puedo salir a copetear con el resto de las momias.
Filmado hace un año y un mes, en la siempre bella Mendoza, con un IPod (que me afanarían un mes después) y editado recién hoy.
Se convocó a Barragán y a Andrés Ciro para que interpretaran los papeles de Pato Foglia y JM respectivamente. El Agente Oc, se sospecha, estaba en una misión por la ciudad. Una misión que incluía Water World y bananas con dulce de leche.

jueves, 3 de febrero de 2011

Otro Pseudo Estreno Momia

Revisando viejos Back Ups (una de mis actividades anti vida social preferidas) encontré esto, la primera escena de un ejercicio (aunque en el CIC hasta al más trivial de los ejercicios los llaman "corto", "tesis" o en este caso "documental") llamado Generación Bit. La escena después cambió y todo siguió siendo tan espantoso como ahora.
Dos cosas que me terminaron de decir para subirlo:
1) Con el tiempo este espanto de ejercicio adquirió y seguira creciendo en su valor documental.
2) Esas estrellas momias antes de serlo.
Salút!



Escena Encontrada de Generación Bit from Velcro on Vimeo.

martes, 1 de febrero de 2011

Bordes de la neurosis

Puedo pasar de la depresión más absoluta y densa a un febril estado de estúpida felicidad en dos segundos y medio. Nada me cuesta menos en la vida.

Cuando estoy pila, siento que puedo convencer a cualquiera de cualquier cosa. En serio: de lo que sea. Puedo, con un esfuerzo mínimo, hacer que Barreda afloje un toque con la misoginia, y estoy seguro de que tendría un éxito inmediato. Creo que al odontólogo le vendría bien, capaz podría no ser tan sincero, no decir:

-si estuviese en la misma situación, ¿qué haría?... Lo que pasa es que... cuando las mujeres se empacan... ud sabe como es esto...

Evidentemente hay gente que la pasa peor que yo. La familia de Barreda supongo, o su abogado actual, por ejemplo. Pero ese no es el punto.

Se los juro. Cuando sopla el viento de la buena me creo capaz de convertir a Fidel al capitalismo más salvaje, algo así como hacer de Cuba otra China; o capaz que me llevo a vivir a Bill Gates a Caracas, y le pongo la boina roja. Viva la revolución bolivariana, viva microsoft carajo. Viva.

Cuando estoy bajón, no puedo ni hablar con el colectivero, siento un vértigo tremendo cuando digo "uno veinticinco por favor", y esos instantes son toda la eternidad y yo pobre cristo en la cruz. Pedir un paquete de diez en el kiosko me es más difícil que subir 20 pisos por escalera, en la altura de La Paz. Se me complica un toque, como verán.

Soy un secador con dos velocidades: "muy poquito" y "al mango". Esto, por supuesto, me convierte en una persona harto interesante. Sobretodo para mi terapeuta. Soy una especie de caso de estudio. Un caso de estudio rendidor. Así, mi psicólogo se paga la playa con mi locura. Ese señor debería agradecerle tanto a Freud como a mi neurosis su bronceado caribeño, su caipirinha mientras me dice "ajá, y eso cómo lo asociás?". Con tu caja de ahorro lo asocio, enfermo.

El más ínfimo roce con la realidad puede volcarme a cualquiera de estos disímiles polos. Basta con que una piba bonita me sonría, aunque sea de casualidad, tres segundos y mientras se baja del bondi: ya soy campeón del mundo modelo 86 y bajan efusivos los aplausos. Victor Hugo dice palabras por siempre memorables y yo me convierto en un póster de mi mismo. O al revés, puede pasar todo lo contrario: que por ejemplo no me pasen la pelota jugando al fútbol, o que le erré -como casi casi siempre- otra vez al arco, y ya está, estoy esperando el próximo tren, y no justamente para irme a temperley.

Les pediría a todos los lectores que sean amables y tengan cuidado, pero además de patético sería enteramente inútil. Mejor me tranquilizo, me armo un fernet y espero. Me quedo quieto, quieto acá. Mañana tengo terapia. Creo que puedo hacerme una idea de lo que voy a ir a hablar.
Creo que voy a dejar terapia y me voy a convertir en un adicto a cualquier cosa extraña. O idiota. Subir giladas a un blog sería, supongo, un buen comienzo.