sábado, 26 de marzo de 2011

gonzalez catán




"y, te conviene bajarte acá"

le pregunté si hacía mucho que habíamos pasado por lugano. se limitó a reirse de forma desaforada, y el estruendo se mezcló con el ruido del motor al palo. "acá" era, exactamente, una estructura de cemento, de esas que aparecen en la tele aplastando gente mientras esperan el colectivo. ésta, por suerte, no tenía techo. estaba en algún lugar descampado de gonzalez catán y eran las cinco de la mañana. era tardísimo o muy temprano, dependiendo de si salias o te ibas hacia una cama. pasaban muchos bondis old style, de esos con trompa en la delantera, bien ochentosos, y ninguno tenía número. también pasó el 620. no sé porqué pero me sobresaltó lo exagerado del número.

después de un rato, apareció de la nada una señora, que me preguntó a dónde iba, me dijo que la zona estaba complicada, que a ella la habían robado lo poco que tenía, y que lo ideal era que mi madre me cociera un bolsillito interior en el calzoncillo, para evitar futuros asaltos. pensé que si este dato llegaba a oídos de los malechores iba a estar en problemas aún más graves. volví a escucharla cuando me recomendó tomarme el colectivo azul sin número, por ruta 29 hasta la estación, y de ahí el tren. en ese momento entendí que estaba lejos de verdad. cómo ruta? como bondi y tren? estoy en alaska. no, peor. estoy en catán. en alaska pasan taxis seguro. acá lo último negro y amarillo que pasó fue un hincha de peñarol al que le pasó lo mismo que a mí, hace veinte años.

pasó otro bondi azul, pero no me animé; tenía toda la fe del mundo: en algún momento tenía que llegar el 86. si, el famoso: de gonzalez catán a la cancha de boca... yo supongo que los hinchas de boca se lo toman un par de días antes, salen con carpa y todo, porque esto está tardando más que la redistribución de la riqueza. hagan sus apuestas, sabina y boca: quién desaparece primero?

viene otro azul, me lleno de vigor viril, erguida la frente con paso seguro: me lo tomo. después de un rato de nada, de ruta y nada y nada, aparece la estación: el paraje fronterizo, luminoso, la transición entre el campo y la ciudad, un auténtico enclave peronista. hay choris en la parri, son las seis de la mañana y pienso que esto tiene que ser un verdadero desayuno latin-americano. no tengo plata, así que me guardo las ganas en el bolsillito.

antes de que encare para las vías del tren, viene el 86, yo me tiro de cabeza. pasamos por la cancha de laferrere, recorre de pe a pa ciudad evita, tan coqueta ella, paso por el mercado central, ricchieri y por fin, casa. café con leche, y a la cama. era muy tarde, o muy temprano, dependiendo de cómo lo miren.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un poco de justicia

Día y hora: Lunes 10:09 am
Lugar: Banco Santander
Estado de animo: pre indignado, ansioso e intolerante

Cada vez que voy al banco me acuerdo de mi padre diciendo "cada vez que voy al banco me acuerdo de Cavallo cuando bancarizó los servicios".
A ese recuerdo le sumo el propio: "cada vez que voy al banco me acuerdo de Cristina y la falta de monedas"
En definitiva, la gente del banco se divide en 5 grandes grupos de forros, a ser:
1- los que pagan servicios (generalmente ancianos que descreen del pago fácil o pagar por cajeros)
2- los que piden monedas
3- guardias de seguridad y cajeros
4- embarazadas
5- ancianos

El grupo 4 confieso, es el que más me indigna de todos. El uso y abuso que hacen de su condición, que dista de una discapacidad, es aterrador.
El grupo 3 fomenta esta actitud desconsiderada hacia los demás, muchas veces prevaleciendo el adelantamiento no autorizado en la fila del grupo 4 y no así del 5.

Desde mi humilde lugar me pregunto. Si yo, un empleado apurado estoy haciendo la fila ¿por qué tengo que tolerar que a una embarazada, que probablemente esté al pedo, se imponga sin mi consentimiento delante mío de la fila? ¿por qué no le alcanzan una sillita para que se siente y espere su turno como todos? Idem para los ancianos.
Plus: la enorme cantidad de embarazadas en recitales y eventos de orden público solo subrayan esta sensación mía de uso y abuso de su condición. En definitiva: tienen unos kilitos de más.

Puntualmente aquel Lunes estaban los que pedían monedas, los que pagaban el gas y los conchudos de la cuenta Infinity. Ahí llegó mi pre turno. Cabeza a cabeza con uno de la infinity para la única caja habilitada. Pasó él y después iría yo. Estrepitosamente llegan ¡a la vez! una renga y una embarazada. El guardia, con su tono falsamente gentil, hace que pase la renga pase delante mío cuando ya estaba avanzando a la caja. Me la tuve que comer.
Se fue la renga, y ahí fue cuando la conchuda sin siquiera pedirme permiso se metió delante mío, no lo toleré, llevaba 45 minutos ahí, me metí yo también en la caja.
El guardia me gritó por detrás. Lo ignoré. Ella me miró enojada, y antes que me diga nada le dije: "me tengo que ir al trabajo". El cajero me dió la derecha (punto para la humanidad) y se fue mascullando bronca a la fila. Hice mi transacción y sin haberme retirado de la caja aún, ella se metió a: ¡pedir cambio!
Pedazo de forra, por 5 monedas del orto tenés que hinchar tanto las pelotas.
Andá a mc donald`s y pedite un combo si tenés antojo de cheddar y de joder a la gente.

sábado, 12 de marzo de 2011

Vivir Rápido

Síndrome de vivir: parado ahí o en 5ta a fondo.

¿Uno va a la montaña o la montaña viene a uno? ¿Qué dice Mahoma?
¿Soy de una forma y elijo mi entorno? ¿o mi entorno me ha modificado tanto?

No sé si es importante el orden. Es otra de las tantas cosas con las que me rompo la cabeza y que no sirve absolutamente para nada. El huevo y la gallina, al final del día, el huevo frito me gusta con ajo y salsa de soja.

Pero a los 25 años siento haber llegado a mi techo. El cual tampoco es tan alto. Quedan consuelos. No more metas. No more metas alcanzables. La dirección, la casa propia, la motivación, el talento, la creatividad, todo se fue al cajón. Un cajón húmedo que no abre, lleno de telarañas y polvo. Soy un hongo y fermento rápido. Quizá puede ser levadura, o cerveza o una plantación de champignones.

Creo que lo mejor que tengo es la perseverancia.
Mis fotos no son tan buenas, mis guiones no superan las primeras 5 escenas, mi capacidad en la guitarra no pasa el peaje de 3 canciones en un fogón, no gano 2 partidos seguidos de ping pong, me frustro, me caigo y no me levanto. Ja. No soy tan perseverante como creía. Al menos tengo pocas faltas de ortografía.

Creo que para esto se inventaron los elementos de confort, para que los mediocres no nos sintamos tan mal. Compraré un sofá, un plasma, una play 3 y sobrellevaré la escasa sinapsis que produce mi cerebro.

Cheers.

lunes, 7 de marzo de 2011

noche jalapeña


ayer fuimos a matienzo y estaba cerrado. despues intentamos con el barcito de sucre, pero estaban cerrando. dijimos "bueno, vayamos al escandinavo". no hace falta que lo diga, oh lector atento: también estaba cerrando. La noche era un éxito. por suerte antes habíamos visto jackass 3D, en una especie de cine random casero.

fail tras fail tras fail, terminamos en "pancho factory", cabildo y juramento. lo único que voy a decir fue que me pedi un pancho con jalapeños, que prometía ser un pasaje directo a mexico df o a tlatelolco, donde más les pique. la consistencia de "jalapeños" era espesa, roja, prácticamente humeante. el bambi diría "un infierno estrepitoso", o alguna otra idiotez por el estilo. los ajies habían sido levemente machacados, pero las jodidas semillas todavía estaban ahí, y eran multitud.

el panchero me advierte algo que no alcanzo a escuchar, o no me importa. creo que dijo "lesiones cerebrales" en algún momento. santi le contesta: - no, tranquilo, este pibe se la banca. el panchero se emociona y pinta un rembrandt, o un miró, pero en un día en dónde no tenía más que punzó furioso y le daba paja ir a TODO PARA EL ARTISTA PLÁSTICO.

vamos al primer bocado: vietnam, napalm, wagner al mango, todo en mi boca. ahora que lo pienso, fue como transarme a francis ford coppola. hubiese preferido a la hija, ya voy a averiguar que salsa me deja cerca. después del fatídico mordisco, pienso que seguir comiendo traería consecuencias en el corto, mediano y probablemente largo plazo; pero volverse atrás era de putos, y sigo.

ale se empieza a reir de mi cara, que se va desfigurando. transpiro, se me pianta un lagrimón, y mis ojos son dos putas-pariós. santi, con un mayor sentido de la estética, prefiere no mirar. termino el pancho, me alcanzan un agua, y al toque otra. necesitaba una pelopincho para ese momento. en esto que parece ser una nueva crónica gastronómica, llega el tiempo del consejo: señores, "pancho factory" tiene la salsa más picante de buenos aires, y es ideal para quienes gusten del riesgo, la vida al palo, el rock an roll y fiebre, o para sencillos lectores de sade.