sábado, 28 de mayo de 2011

crónica del partido suspendido ó el corazón de las tinieblas




Para cuando arrancó el partido, la lluvia recién empezaba
. El primer tiempo duró, como siempre, 30 minutos. En ese lapso nos hicieron 3 o 4 goles y nos amonestaron a 3 o 4jugadores. Dicen que las estadísticas no significan demasiado, y yo creo en eso, pero lo cierto es que en esos dos datos estaba cifrada gran parte de nuestra suerte.


El cesped sintético ofrecía su irregularidad, generoso. Las zanjas empezaban a brotar por todas partes, y eran charquitos que hervían al calor de un partido picante. Yo estaba en el banco, mojándome junto al resto de las momias suplentes. Me sentía uno de esos soldados rasos de las películas de la Primera Guerra, esperando en mi trinchera, sin poder hacer demasiado, mirando tristemente hacia el escenario en blanco y negro.


A Pigna se le soltaba la cadena y se barría contra tal vez el único rival que no sabía nada con la pelota. Era alto, gordo y canoso, y por un rato largo pensamos que se trataba del padre de uno de esos pibes que no podían ser siete como nosotros, que debían ser cientos, miles incluso, y que nos estaban bailando. Tal vez no. Tal vez era el remisero y esa era su particular forma de cobrarles el viaje. Su deseo de jugar y ganar podían más que la necesidad de ganar cincuenta pesitos por un viaje hasta la cancha. El remisero de la canción de Yllia Kuryaki lo hubiese hecho. Igual, no importa. El caso es que el padre o el remisero o quién sea fue embestido por esa topadora malhumorada que para ese entonces era Pigna. Como esas, varias, y de ahí nuestras amarillas, nuestra impotencia encarnada.


Yo pensaba en el que fui. O en el que ahora recuerdo que fui alguna vez. Pensaba que cada vez estaba más lejos de mi pequeña gloria efimera: jugaba con la camiseta verde con una franja amarilla, defendía los colores del complicado Larrazabal FC. Un día se armó un torneo, ocho equipos de la zona sur, dos zonas, todo a resolver en una única tarde. Yo jugaba para la categoría 85. Más tarde lo iban a hacer lo más grandes, y estabamos emocionados por ganar y quedarnos a verlos. Nuestra cancha era la sede, así que corriamos con ventaja. Era una cancha muy particular, porque quedaba justo al lado de las vías del Belgrano Sur. Cada cinco minutos te pasaba el tren al lado. Eso desconcentraba a nuestros rivales. Lo mejor era que, cada cinco minutos, no se escuchaba a ningún padre gritar ninguna idiotez a ningún chico. El ruido del tren lo tapaba todo.


Ganamos dos, empatamos uno, clasificamos a la final. El primero de cada zona jugaba con el de la otra. Yo jugaba de defensor, por la derecha, y era realmente complejo pasarme. No era rápido ni tenia tecnica, pero de alguna forma me las ingeniaba para sacarles siempre la pelota al rival y pasarsela a uno de mi equipo. Eso, y no discutir ni una jugada, me convertían en un jugador regular, digno. La final fue, por supuesto, la final del mundo para todos nosotros. Tuve las únicas dos intervenciones plenamente felices en un partido: en la primera, metí el primer gol, llegando inexplicablemente por izquierda, amagando a que iba -una vez más- a darle un pase al 5, seguí, con la velocidad con que venía pasé al cinco de ellos, y sin pensar -sin pensar Sergio Re- le pegué un fierrazo de izquierda que se clavó en el ángulo. Quiero decir varias cosas: fue mi único gol, en el torneo y en Larrazabal FC por partidos oficiales. Fue, además, mi único gol de zurda, creo en toda mi vida. Fue un milagro absoluto.


Pero lo mejor vino después. Mi mejor amigo, Marcos, era un verdadero crack. Jugaba al tenis, al futbol, a lo que sea. Era muy rápido, habilidoso y goleador. Cuando nos empataron, Marcos nos tranquilizo a todos con su gol. Estabamos 2 a 1 y muy cerca de la cima. Obviamente, se nos empezaron a venir, y los empezamos a recibir con patadas. Mala táctica, porque nos echaron a uno. Creo que nuestro entrenador nos pedía tranquilidad, pero entre el ruido del tren y los nervios nunca supe exactamente qué nos pedía en concreto.


Viene por la izquierda el nueve de ellos. A Marcos lo pasa con facilidad, porque estaba exhausto. También a nuestro áspero cinco, que erra su patada. Yo no llego a cerrar, el arquero sale desesperado, y el nueve de ellos se la pica, la pelota se eleva redonda en el aire y nuestro arquero se revuelca en el piso, no habiendo podido tapar el remate. Antes de que la pelota cruce la línea de gol, llego. Milagrosamente, llego. La paro de pecho, y la dejo en la zuela. El padre del nueve de ellos lo putea: - tenías que fusilarlo pelotudo, escuchamos que le grita. La reviento afuera de la cancha, lamentando que el tren no viniese ahora, justo cuando lo necesitamos: nosotros, y el nueve del otro equipo, que tiene que bancarse al imbécil de su padre.


Volvamos a las momias, a la embajada de China, al primer tiempo que termina 3 o 4 abajo, a la lluvia que cae impiadosa y convierte el terreno de juego en la 1ra GM. Entro faltando dos minutos para que termine el primer tiempo. Del segundo se juegan apenas cinco minutos, porque con esa lluvia no daba para más. Si fuese un observador objetivo, y además interesado por el partido -verdadera rara avis-,diría que Palermo FC jugó contra el clima y contra sus propias limitaciones, que enfrente no tuvo un rival de peso, dado que carecía de orden táctico y sus jugadores no estaban particularmente inspirados: ni técnica ni tácticamente Palermo FC sufrió sobresaltos. Si fuese el padre de los contrarios diría algo parecido, pero buscando apodos memorables en tanto que hirientes para designar, quizás para siempre, a los peores, para destacar cuán malos son todos: el tiempo no mejora todas las cosas, y menos aún a los padres. La degradación es insoportable para cualquiera.


Si fuese el final de El corazón de las tinieblas, diría: - the horror...the horror... y tendría toda la razon del mundo. Si fuese una de las momias, trataría de eludir en lo posible una crónica sobre derrotas de este tipo, hablando por ejemplo de viejas glorias. A veces me parece que la vida funciona así, y no es más que un montón de máscaras cayendo por un precipicio. De todos modos, aunque suene contradictorio -de hecho lo es- asumo mi papel con alegría: me toca en suerte relatar partidos en diferido que carecen prácticamente de trascendencia. Y saben qué? no me importa. Por momentos, tan fugaces como intensos, no la paso tan mal.





martes, 24 de mayo de 2011

Hablemos sólo de cosas que nos gustan. Hoy: El cisne negro.



El cisne negro. Bajo un oscuro halo de suspenso, con ritmo de cine de terror oriental, Aronovsky propone una reflexión sobre el arte como anhelo, como sed -de perfección, pero no solamente, sino en general: como deseo-; pero también una reflexión sobre la Ley y el infinito peso del deber-ser arrastrado desde la familia; y aún sobre la construcción de la realidad y el modo concreto en el cual ésta es vivida por cada uno de nosotros: y a decir verdad, todos sabemos que lo real es mucho más parecido a un cuadro de Munch o a un cuento de Kafka que cualquier obsoleta e insípida forma del realismo: la realidad -podemos pensar desde El cisne negro- no es vivida de manera real, lo que vemos se ve constantemente atravesado por nuestros fantasmas personales.

Y gira, en su hipnótica danza, sobre sí misma: como toda película medianamente interesante, propone un cierto modo de contestar a la pregunta "¿qué es el cine?", y saben qué es lo divertido? no contesta nada. O lo que responde es, felizmente, un círculo que no cierra, algo hermoso en tanto que contradictorio. O mejor, antes que la figura de un círculo -eternamente perfecto y, por ende, asfixiante- la figura de una espiral: una escritura sobre otra, como hacer una película en dónde la protagonista participa en una versión renovada del Lago de los Cisnes.

Natalie Portman encarna, brillante, ambas figuras, y es una y doble a un mismo tiempo. La dulce nenita de mamá, my little sweetheart se memorfosea y pierde capas y capas de porcelana, que se parten -en una lenta y sostenida estridencia- contra el piso. Una mariposa se transforma en gusano ante la indignada mirada de la Ley; quizás el gran mérito de esta película consista en eso justamente, en contaminar cada punto con su opuesto: el ballet clásico a la manera de una rave furiosa, en dónde ya nadie sabe bien quién es quién y las identidades se desvanecen como la noche cuando falta poco para que amanezca.

Para ese entonces, para cuando la película llega a su fin, uno recuerda que existe, que uno es uno y que -por desgracia, o no- el mundo está ahí. Dejamos de ser ese trapo estrujado, en permanente tensión; esa piltrafa anhelante de más y más y más en que nos convirtió, otra vez, Aronovsky.



jueves, 19 de mayo de 2011

Karma compensatorio

"No te preocupes man, vas a garchar"

Con estas hipócritas palabras mi contrincante, archirrival futbolístico, me consolaba tras una devastadora tríada de partidos donde fue claramente superior a mí.
Paréntesis aparte para el segundo partido que terminé el primer tiempo ganando 3-0 con un jugador menos. Luego dos expulsiones más se sucederían en mi equipo para concluir en una triste y desmoralizante derrota por 3-4 en tiempo suplementario.

No voy a garchar, eso está claro y voy a seguir perdiendo al winning.

Menos mal que estoy tranquilo, relajado y que mi psicólogo hoy me dijo: "hoy empieza tu nueva vida". De mí depende que empiece bien.



martes, 17 de mayo de 2011

Noches Espaciales (de Canciones y Poesia)




Este viernes 20 de Mayo.... preparen los trajes Espaciales...para salir a nadar... para ir de paseo y visitar los Baobabs... Con...


Canciones de:
Wenceslada [www.myspace.com/wencesladanza]
Tobogán Andaluz [www.myspace.com/toboganandaluz]
Tantotiempoatras (Chile) [www.myspace.com/tantotiempoatras]

Leen:
Nahilí Jarcovsky
Fernando Graneros
Patricio Foglia

Fotos:
Silvana Lozano

Cortos:
Cristian González
www.youtube.com/user/cicatriz2


En RATONERA CULTURAL - Avda Corrientes 5552 (E/ Serrano) - 00hs
Entrada: $10

Invita: Fuego Amigo Discos [www.fuegoamigodiscos.com.ar]

miércoles, 11 de mayo de 2011

domingo de futbol en la embajada de china



El sábado decidí guardarme. Mentira. El sábado era el cumple de X, y lo hacía lejísimo: que me digan Figueroa Alcorta es como que me digan Urano. Igual encaré, ya de medianoche, para la parada del bondi. Banqué media hora. No pasó ni mi bondi ni ninguno de los otros que también pasan por ahí: no me sorprendió pero ahí fue cuando me decidí: me guardaba para el partido del domingo. Antes de llegar a casa, me clavé un cuarto kilo de helado de Antartida, heladería de alta gama del barrio de Lugano.






Sin embargo, me levanté tarde. Mi despertador no sonó y me quedé dormido. Osé preguntarle a mi padre si podía acercarme hasta el lugar en dónde iba a desarrollarse el match. La respuesta no se hizo esperar: NO. le agradecí dandole un par de entradas gratis a la mísmisima mierda y corrí hasta la General Paz. El bondi no venía. Lugano no es para impacientes, y yo soy tremendamente ansioso. Busqué una remisería, y encontré una trucha dentro de un garage. Un viejo, pura parsimonia, se tomo todo el tiempo del mundo para decirle a uno de los choferes que me lleve. Vamos.






Tengo que estar en veinte minutos en la Embajada de China. - En veinte? - pregunta el chofer. -Quedate tranquilo pibe, estamos en 18 minutos -y pisa el acelerador al mango mientras sube la radio. La 97.5 queda al tope. Pienso que la música que suena en Vale 97.5 no sirve de banda de sonido de la acción, que incluso combina bastante mal Chayanne con ir a 140 km/h por la General Paz, esquivando a otros autos como conitos. Lo pienso, pero no digo nada: después de todo, como fuera, estaba funcionando.









Al principio, siempre somos Ale, Sergio y yo. Y esta vez no es la excepción. Después van llegando Agus, Jipi, Rodri Soler, Santi. Y más tarde, Mati. Y más más tarde, Backa. Y si hubiese estado convocado JM, hubiese llegado aún más más más mucho muy más tarde. Esto, por lo general. Y la cancha es como una pista de aterrizajes a la que vamos arribando en un vuelo casi sin escalas directo desde la noche anterior. En las caras previas al partido todavía hay claros signos de turbulencia. Y empezamos a descargarnos: yo puteo porque me quedé dormido y porque el bondi no vino -ninguno en una noche y un mediodía- y porque el remis se quedó con la mitad de mi sueldo. Ale se queja de que se quedó sin bananas, su bálsamo mágico previo a cualquier actividad deportiva. Agus putea -o se contiene, no me acuerdo- porque falta gente, que siempre llega tarde. Backa no putea, porque todavía no se despertó, y por su palidez parece sacado de un cuadro de Munch o del tren fantasma, que lo dejó tarde pero a pocas cuadras de la cancha.









Empieza el partido. Santi al arco. Tres al fondo: Agus, Sergio, Backa. En el medio Ale Rein, y del otro lado de la frontera Rodri Soler y quien les escribe. Herederos continúa con su 3-1-2. En el banco aguardan ansiosos Ale Oc, Jipi y Mati. En la cancha, Sergio nos ordena muchísimo pero nos reclama un imposible metafísico: "pensá, pensá" nos grita cada vez que alguno de los no tan habilidosos tenemos la pelota. A veces la pierdo por pensar que significa exactamente "pensá". Incluso, llego a pensar que por estar pensando ya estaríamos cumpliendo con el pedido no?. La mayoría de las veces, no obstante, la pierdo de pura momia. Soy el primero en salir, con cierta justicia futbolística. Entra Jipi, antes de que termine el primer tiempo. Pero vayamos a la crónica del partido.









Rodrigo Soler y una tarde brillante. Cada vez que Rodrigo Soler tocó la pelota, paso algo. O le tuvieron que frenarlo con un foul grosero, no cobrado por el árbitro -simpático cultor del Siga-Siga Style-, o pudo más que todos y eludió a dos, tres, cien y quedó mano a mano con el arquero para definir, excelso, junto a un palo. O incluso: se ofendió y simuló faltas que no existieron. Y nuevamente: volvió a pedirla mientras puteaba, y otra vez marcó la diferencia: lo enteramente cierto es que el partido ingresaba en una zona vibrante cada vez que Rodri entraba en juego. La solvencia en el fondo del tridente defensivo también rendía sus frutos, y otra vez un gol que pareció no ser buscado hizó que Sergio Re se anotara en el marcador. Los rivales eran dignos, pero se desinflaban como las carpas de los circos ambulantes cuando se van del barrio cuando llega el invierno. Cada vez encontraban menos respuestas. El arquero de ellos era una momia, pero metida dentro del sarcófago.









Empezaban las disidencias en el contrario. Escucho que los suplentes rivales empiezan a levantar el tono. Finjo acercarme a tomar del bidón un poco de agua, y escucho: - no lo invitemos más, es un muerto, se comió tres ya y nosotros pagando $25 para perder siempre. Fue exactamente en ese momento cuando me dí cuenta: ibamos a ganar nuestro primer partido en el torneo. Después pensé -Sergio como Obi Wan-: - cómo $25? si son la misma cantidad que nosotros y nosotros pagamos $20... Pero quedó ahí. No quise meterme. De repente, el segundo tiempo había pasado: Santi se destacaba con una actuación soberbia, muy segura, superando problemas vislumbrados en otros partidos, dejándole la pelota mansita a la salida de los defensores. Y una atajada contra el palo que va a estar un rato largo en nuestras retinas. Y el gol de Mati Rondi: la empala tirando un ínfimo pero eficaz sombrero contra el rival, que queda boyando en el piso, y encara con esa velocidad turbo que todos le conocemos, elude a otro rival y le pega un férreo derechazo que se mete abajo, imposible para cualquier arquero, ni les digo para el momia en el sarcófago. Nos vamos, nos sacamos una foto, pensamos en los padres de Ale, que rezaron en Luján por nosotros, en el perro negro que nos hizo el aguante, en Guille y JM que llegaron tarde al punto de encuentro del partido de rubgy que tenían, pensamos pensamos como nos pide el capitán Re, y cuando estamos subidos al caballito de la victoria, encontramos una parrilla al paso: la bondiola $12 para redondear un domingo impecable.









jueves, 5 de mayo de 2011

Diseño

BACKGROUND FAIL

Procast....

¿Qué es esto?

Esto es procastinación. Pura y de la buena. Sin rebajar. ¿A qué me refiero? Si no fuera un procastinador del primer orden ya lo habría expuesto. Ya habría pensado en ello y hasta habría llegado a una conclusión, pero no. Le estoy dando vueltas al asunto. Lo estoy amasando bien amasado, como corresponde, para que no haya errores ni arrepentimientos. Que complejo es levantarse, levantarse en términos físicos, no metafóricos. ¿Serán los 85 kg? ¿Será el jet-lag? ¿Será Jueves o Viernes? ¿Será por mí? ¿Será por tí o por lo que fuimos?


domingo, 1 de mayo de 2011

Idea para Flyer La Ratonera Cultural

Es solo una idea, que salió probando la cámara. Se puede customizar según el evento que se quiera difundir. Creo que tengo un par de ideas en camino. La estrella es el campeón polaco del Tenis de Mini Mesa, Hale Popocvirk.

Flyer La Ratonera (Falso!) from Velcro on Vimeo.